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Lección N° 22 “Las últimas horas”

 

Sábado 3 de junio de 2017


“Bajo la influencia satánica, la muchedumbre clamó en favor de la crucifixión de Cristo. Todo el cielo contemplaría los sucesivos pasos de la humillación de Cristo: su juicio, su rechazo y su muerte. Y cuando estuvo en la cruz, exclamó: ‘Consumado es’, indicando que la lucha había terminado. La sangre del Inocente se había vertido por la culpa. La vida que ofreció, rescataría a la raza humana de la muerte eterna y sellaría la suerte de aquel que tenía el poder de la muerte, el diablo” (El Cristo triunfante, pág. 292).


De la luz a las tinieblas


¿Qué sucedió a plena luz del día después que Jesús estuvo en la cruz por varias horas? ¿Qué extraordinario evento ocurrió durante sus últimas horas, y qué significó?


Marcos 15:33 Cuando vino la hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena.

“Con asombro, los ángeles presenciaron la desesperada agonía del Salvador. Las huestes del cielo velaron sus rostros para no ver ese terrible espectáculo. La naturaleza inanimada expresó simpatía por su Autor insultado y moribundo. El sol se negó a mirar la terrible escena. Sus rayos brillantes iluminaban la tierra a mediodía, cuando de repente parecieron borrarse. Como fúnebre mortaja, una obscuridad completa rodeó la cruz. ‘Fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona’. Estas tinieblas, que eran tan profundas como la medianoche sin luna ni estrellas, no se debía a ningún eclipse ni a otra causa natural. Era un testimonio milagroso dado por Dios para confirmar la fe de las generaciones ulteriores” (DTG, 701).

“La oscuridad sobre la faz de la naturaleza expresó su simpatía con Cristo en su agonía final. Demostró a la humanidad que el Sol de Justicia, la Luz del mundo, estaba quitando sus rayos de la alguna vez favorecida ciudad de Jerusalén, y del mundo. Era un testimonio milagroso dado por Dios para confirmar la fe de las generaciones ulteriores” (Spirit of Prophecy, tomo 3, pág. 167; CBA5, pág. 1180).


¿Qué fue importante sobre la oscuridad que ocultó los momentos finales de la vida de Jesús y no permitió que los hombres viesen su rostro?


Isaías 63:3, primera parte He pisado yo solo el lagar, y de los pueblos nadie había conmigo.

“Debía hollar la senda y llevar la carga solo. Sobre Aquel que había depuesto su gloria y aceptado la debilidad de la humanidad, debía descansar la redención del mundo. Él lo veía y sentía todo, pero su propósito permanecía firme. De su brazo dependía la salvación de la especie caída, y extendió su mano para asir la mano del Amor omnipotente” (La maravillosa gracia de Dios, pág. 163).

“Dios y sus santos ángeles estaban al lado de la cruz. El Padre estaba con su Hijo. Sin embargo, su presencia no se reveló… En aquella hora terrible, Cristo no fue consolado por la presencia del Padre. Pisó solo el lagar y del pueblo no hubo nadie con él.

“Con esa densa obscuridad, Dios veló la última agonía humana de su Hijo. Todos los que habían visto a Cristo sufrir estaban convencidos de su divinidad. Ese rostro, una vez contemplado por la humanidad, no sería jamás olvidado. Así como el rostro de Caín expresaba su culpabilidad de homicida, el rostro de Cristo revelaba inocencia, serenidad, benevolencia: la imagen de Dios. Pero sus acusadores no quisieron prestar atención al sello del cielo. Durante largas horas de agonía, Cristo había sido mirado por la multitud escarnecedora. Ahora le ocultó misericordiosamente el manto de Dios” (DTG, 702).


¿Qué indica que todas las personas fueron envueltas en oscuridad? ¿Qué hizo que algunos de ellos pensaran que el castigo de Dios estaba a punto de caer por lo que habían hecho con su Hijo?


Job 5:13, 14; 12:25 Que prende a los sabios en la astucia de ellos, y frustra los designios de los perversos. 14De día tropiezan con tinieblas, Y a mediodía andan a tientas como de noche… 12:25Van a tientas, como en tinieblas y sin luz, Y los hace errar como borrachos.

“Un silencio sepulcral parecía haber caído sobre el Calvario. Un terror sin nombre dominaba a la muchedumbre que estaba rodeando la cruz. Las maldiciones y los vilipendios quedaron a medio pronunciar. Hombres, mujeres y niños cayeron postrados al suelo. Rayos vívidos fulguraban ocasionalmente de la nube y dejaban ver la cruz y el Redentor crucificado. Sacerdotes, príncipes, escribas, verdugos y la turba, todos pensaron que había llegado su tiempo de retribución. Después de un rato, alguien murmuró que Jesús bajaría ahora de la cruz. Algunos intentaron regresar a tientas a la ciudad, golpeándose el pecho y llorando de miedo” (DTG, 702).


Clamando a Dios


Cuando la oscuridad se disipó un poco, ¿qué clamó Jesús? ¿Qué pensamientos pasaron por la mente de las personas?


Marcos 15:34 Y a la hora novena Jesús clamó a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabactani? que traducido es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?

“A la hora nona, las tinieblas se elevaron de la gente, pero siguieron rodeando al Salvador. Eran un símbolo de la agonía y horror que pesaban sobre su corazón. Ningún ojo podía atravesar la lobreguez que rodeaba la cruz, y nadie podía penetrar la lobreguez más intensa que rodeaba el alma doliente de Cristo. Los airados rayos parecían lanzados contra él mientras pendía de la cruz. Entonces ‘exclamó Jesús a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabachthani?’ ‘Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?’ Cuando la lobreguez exterior se asentó en derredor del Salvador, muchas voces exclamaron: La venganza del cielo está sobre él. Son lanzados contra él los rayos de la ira de Dios, porque se declaró Hijo de Dios. Muchos que creían en él oyeron su clamor desesperado. La esperanza los abandonó. Si Dios había abandonado a Jesús, ¿en quién podían confiar sus seguidores? (DTG, 702).


¿Qué reveló el clamor de Jesús a su Padre? ¿Qué pensaron algunas personas sobre el significado de sus palabras?


Mateo 27:47, 49 Algunos de los que estaban allí decían, al oírlo: A Elías llama éste… 49Pero los otros decían: Deja, veamos si viene Elías a librarle.

“¿Quién puede estimar el valor de un alma? Si queréis saber su valor, id al Getsemaní, y allí velad con Cristo durante esas horas de angustia, cuando su sudor era como grandes gotas de sangre. Mirad al Salvador pendiente de la cruz. Oíd su clamor desesperado: ‘Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?’ Mirad la cabeza herida, el costado atravesado, los pies maltrechos. Recordad que Cristo lo arriesgó todo. Por nuestra redención el cielo mismo se puso en peligro. Podréis estimar el valor de un alma al pie de la cruz, recordando que Cristo habría entregado su vida por un solo pecador” (Palabras de vida del gran Maestro, pág. 154).

“Pero los sacerdotes se burlaron de su agonía. Cuando las tinieblas cubrieron la tierra, se habían llenado de temor; pero al disiparse su terror volvieron a temer que Jesús se les escapase todavía. Interpretaron mal sus palabras: ‘Eloi, Eloi, ¿lama sabachthani?’ Con amargo desprecio y escarnio dijeron: ‘A Elías llama éste’. Rechazaron la última oportunidad de aliviar sus sufrimientos. ‘Deja –dijeron,– veamos si viene Elías a librarle’” (DTG, 703).


La petición final


Puesto que su obra sobre la tierra y la cruz estaban acercándose a su fin, ¿qué dijo Jesús? En este y en todos los demás aspectos de su sufrimiento y muerte, ¿de qué manera fue un ejemplo para cada persona?


Juan 19:28, 29 Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed. 29Y estaba allí una vasija llena de vinagre; entonces ellos empaparon en vinagre una esponja, y poniéndola en un hisopo, se la acercaron a la boca.

“Cuando las tinieblas se alzaron del espíritu oprimido de Cristo, recrudeció su sentido de los sufrimientos físicos y dijo: ‘Sed tengo’. Uno de los soldados romanos, movido a compasión al mirar sus labios resecos, colocó una esponja en un tallo de hisopo y, sumergiéndola en un vaso de vinagre, se la ofreció a Jesús” (DTG, 703).

“La misión de la vida terrenal de Cristo estaba casi terminada. Tenía la lengua seca y exclamó: ‘Sed tengo’. Empaparon una esponja con vinagre y hiel, y se la ofrecieron para que bebiera; cuando la probó, la rechazó. Y entonces el Señor de la vida y la gloria comenzó a agonizar como rescate por la especie humana. El sentimiento de pecado, que acarreó la ira del Padre sobre el sustituto del hombre, contribuyó a que la copa que bebía fuera tan amarga, y quebrantó el corazón del Hijo de Dios” (La Historia de la Redención, pág. 233).

“Considere al Salvador en el desierto de la tentación todo aquel que lucha contra el poder del apetito. Véale en su agonía sobre la cruz cuando exclamó: ‘Sed tengo’. El padeció todo lo que nos puede tocar sufrir. Su victoria es nuestra” (DTG, 98).


La conclusión


¿Con qué palabras terminó su misión y agonía?


Juan 19:30, primera parte Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es.

“En silencio, los espectadores miraron el fin de la terrible escena. El sol resplandecía; pero la cruz estaba todavía rodeada de tinieblas. Los sacerdotes y príncipes miraban hacia Jerusalén; y he aquí, la nube densa se había asentado sobre la ciudad y las llanuras de Judea. El sol de justicia, la luz del mundo, retiraba sus rayos de Jerusalén, la que una vez fuera la ciudad favorecida. Los fieros rayos de la ira de Dios iban dirigidos contra la ciudad condenada.

“De repente, la lobreguez se apartó de la cruz, y en tonos claros, como de trompeta, que parecían repercutir por toda la creación, Jesús exclamó: ‘Consumado es’” (DTG, 704).

“Satanás es el autor de la muerte. ¿Qué hizo Cristo después de someter a Satanás bajo el dominio de la muerte? Las últimas palabras de Jesús, cuando expiraba en la cruz, fueron: ‘Consumado es’ (Juan 19:30). El diablo comprendió que se había excedido. Por su muerte, Cristo aseguró la muerte de Satanás y trajo a la luz la inmortalidad” (El Cristo triunfante, pág. 289).


Preguntas de reflexión


• ¿Cómo enfrentó Jesús la lucha contra el pecado, contra la crítica de los hombres, y contra el dolor de la muerte?

• ¿Cuánto cuesta un vaso de agua fría? ¡Considera que no podemos ni siquiera ofrecer esto al precioso Salvador!

• ¿Cuántas personas, cuando llegan al final de sus vidas, pueden decir que han logrado todo lo que necesitaban hacer?


Para estudio adicional


“La obra de Cristo finalizó cuando murió en la cruz, clamando a gran voz: ‘Consumado es’. El camino estaba abierto y el velo se había partido en dos. Ahora los pecadores podían acercarse a Dios sin presentar ofrendas sacrificiales, sin el servicio de un sacerdote. El Señor Jesucristo sería sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec. El cielo era su hogar. Había culminado su labor en el terreno de la humillación y su conflicto. Ascendió a los cielos y para siempre está sentado a la diestra de Dios…” (El Cristo triunfante, pág. 295).

“Cuando iba a dar los últimos pasos en su humillación, cuando estaba por rodear su alma la tristeza más profunda, dijo a sus discípulos: ‘Viene el príncipe de este mundo; mas no tiene nada en mí’. ‘El príncipe de este mundo es juzgado’. Ahora será echado. Con ojo profético, Cristo vio las escenas que iban a desarrollarse en su último gran conflicto. Sabía que cuando exclamase: ‘Consumado es’, todo el cielo triunfaría. Su oído percibió la lejana música y los gritos de victoria en los atrios celestiales. Él sabía que el toque de muerte del imperio de Satanás resonaría entonces, y que el nombre de Cristo sería pregonado de un mundo al otro por todo el universo” (DTG, 633).