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¿Qué creemos en la Sociedad Misionera Internacional? Mientras la iglesia de Dios permanezca en este mundo de tinieblas para luchar contra...
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12. Creemos que tras la caída en el pecado, el ser humano perdió su elevada posición ante Dios... ... y desde entonces todos los seres humanos se encuentran bajo el pecado y sus...
13. Creemos que Dios amó tanto al mundo que envió a su Hijo a este mundo para salvar a la humanidad... ...y aunque por doquier reinaba la corrupción y la rebeldía, ya había sido previsto un...
14. Creemos que sin la justicia de Jesucristo ningún ser humano mortal puede subsistir ante el Dios santo... ...El profeta Isaías se expresa del siguiente modo: “Si bien todos nosotros somos como...

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Lección N° 18 “A quién desearon”

Sábado 6 de mayo de 2017


La ofrenda especial de Escuela Sabática será para los PAÍSES EMERGENTES DE ÁFRICA OCCIDENTAL


¡Vuestra ofrenda refleje vuestro anhelo por el pronto retorno de Jesús!


“Otra posibilidad estaba pendiente en la mente de Pilato por la cual podría salvar a Cristo de aquella turba enloquecida, especialmente, sabiendo que la envidiara era el factor motivador que lo había conducido al pretorio. Una costumbre de invención pagana; en la que no había sombra de justicia, era que en ocasión de esta fiesta, se acostumbraba soltar a algún prisionero que hubiera sido condenado a muerte. ¿Podría Pilato implementar con éxito este subterfugio y lograr su deseo de liberar a un hombre inocente, cuyo poder –a pesar de hallarse atado y bajo acusación– él sabía que no era el de un hombre común, sino de Dios? Su alma estaba bajo el peso de un terrible conflicto. Presentaría al puro e inocente Jesús al lado del famoso Barrabás y esperaba que el contraste entre el inocente y el culpable los convencería para que se inclinasen a votar a favor de Jesús de Nazaret” (El Cristo triunfante, pág. 275).


Oportunidad para reconsiderar


¿A qué conclusión llegó Pilato cuando Herodes le envió nuevamente a Jesús sin haberle hecho juicio?


Lucas 23:13-16 Entonces Pilato, convocando a los principales sacerdotes, a los gobernantes, y al pueblo, 14les dijo: Me habéis presentado a éste como un hombre que perturba al pueblo; pero habiéndole interrogado yo delante de vosotros, no he hallado en este hombre delito alguno de aquellos de que le acusáis. 15Y ni aun Herodes, porque os remití a él; y he aquí, nada digno de muerte ha hecho este hombre. 16Le soltaré, pues, después de castigarle.

“Pilato sintió desencanto y mucho desagrado. Cuando los judíos volvieron con el prisionero, preguntó impacientemente qué querían que hiciese con él. Les recordó que ya había examinado a Jesús y no había hallado culpa en él; les dijo que le habían presentado quejas contra él, pero que no habían podido probar una sola acusación. Había enviado a Jesús a Herodes, tetrarca de Galilea y miembro de su nación judía, pero él tampoco había hallado en él cosa digna de muerte. ‘Le soltaré, pues, castigado’, dijo Pilato.

“En esto Pilato demostró su debilidad. Había declarado que Jesús era inocente; y, sin embargo, estaba dispuesto a hacerlo azotar para apaciguar a sus acusadores. Quería sacrificar la justicia y los buenos principios para transigir con la turba. Esto le colocó en situación desventajosa. La turba se valió de su indecisión y clamó tanto más por la vida del preso. Si desde el principio Pilato se hubiese mantenido firme, negándose a condenar a un hombre que consideraba inocente, habría roto la cadena fatal que iba a retenerle toda su vida en el remordimiento y la culpabilidad. Si hubiese obedecido a sus convicciones de lo recto, los judíos no habrían intentado imponerle su voluntad. Se habría dado muerte a Cristo, pero la culpabilidad no habría recaído sobre Pilato” (DTG, 80).


Sueño en un momento crítico


Mientras esto estaba sucediendo, ¿quién envió un mensaje a Pilato? ¿Cómo fue presentado Jesús en ese mensaje?


Mateo 27:19 Y estando él sentado en el tribunal, su mujer le mandó decir: No tengas nada que ver con ese justo; porque hoy he padecido mucho en sueños por causa de él.

“Aun entonces no se le dejó actuar ciegamente. Un mensaje de Dios le amonestó acerca del acto que estaba por cometer. En respuesta a la oración de Cristo, la esposa de Pilato había sido visitada por un ángel del cielo, y en un sueño había visto al Salvador y conversado con él. La esposa de Pilato no era judía, pero mientras miraba a Jesús en su sueño no tuvo duda alguna acerca de su carácter o misión. Sabía que era el Príncipe de Dios. Le vio juzgado en el tribunal. Vio las manos estrechamente ligadas como las manos de un criminal. Vio a Herodes y sus soldados realizando su impía obra. Oyó a los sacerdotes y príncipes, llenos de envidia y malicia, acusándole furiosamente. Oyó las palabras: ‘Nosotros tenemos ley, y según nuestra ley debe morir’. Vio a Pilato entregar a Jesús para ser azotado, después de haber declarado: ‘Yo no hallo en él ningún crimen’. Oyó la condenación pronunciada por Pilato, y le vio entregar a Cristo a sus homicidas. Vio la cruz levantada en el Calvario. Vio la tierra envuelta en tinieblas y oyó el misterioso clamor: ‘Consumado es’. Pero otra escena aún se ofreció a su mirada. Vió a Cristo sentado sobre la gran nube blanca, mientras toda la tierra oscilaba en el espacio y sus homicidas huían de la presencia de su gloria. Con un grito de horror se despertó, y en seguida escribió a Pilato unas palabras de advertencia” (DTG, 680).


Siguiendo la costumbre


En aquel tiempo, ¿qué costumbre existía en ocasión de la fiesta de la pascua? ¿Qué propuso Pilato?


Marcos 15:6, 8 Ahora bien, en el día de la fiesta les soltaba un preso, cualquiera que pidiesen… 8Y viniendo la multitud, comenzó a pedir que hiciese como siempre les había hecho.

Mateo 27:17 Reunidos, pues, ellos, les dijo Pilato: ¿A quién queréis que os suelte: a Barrabás, o a Jesús, llamado el Cristo?

“El rostro de Pilato palideció. Le confundían sus propias emociones en conflicto. Pero mientras postergaba la acción, los sacerdotes y príncipes inflamaban aun más los ánimos del pueblo. Pilato se vio forzado a obrar. Recordó entonces una costumbre que podría servir para obtener la liberación de Cristo. En ocasión de esta fiesta, se acostumbraba soltar a algún preso que el pueblo eligiese. Era una costumbre de invención pagana; no había sombra de justicia en ella, pero los judíos la apreciaban mucho” (DTG, 681).


El otro prisionero


¿Qué informe dan los evangelios sobre el prisionero, Barrabás? Proponiendo que Jesús sea liberado, ¿qué idea intentó el gobernador hacer surgir en las conciencias del pueblo?


Juan 18:40 Entonces todos dieron voces de nuevo, diciendo: No a éste, sino a Barrabás. Y Barrabás era ladrón.

Marcos 15:7 Y había uno que se llamaba Barrabás, preso con sus compañeros de motín que habían cometido homicidio en una revuelta.

“En aquel entonces las autoridades romanas tenían preso a un tal Barrabás que estaba bajo sentencia de muerte. Este hombre había aseverado ser el Mesías. Pretendía tener autoridad para establecer un orden de cosas diferente para arreglar el mundo. Dominado por el engaño satánico, sostenía que le pertenecía todo lo que pudiese obtener por el robo. Había hecho cosas maravillosas por medio de los agentes satánicos, había conquistado secuaces entre el pueblo y había provocado una sedición contra el gobierno romano. Bajo el manto del entusiasmo religioso, se ocultaba un bribón empedernido y desesperado, que sólo procuraba cometer actos de rebelión y crueldad. Al ofrecer al pueblo que eligiese entre este hombre y el Salvador inocente, Pilato pensó despertar en él un sentido de justicia. Esperaba suscitar su simpatía por Jesús en oposición a los sacerdotes y príncipes. Así que volviéndose a la muchedumbre, dijo con gran fervor: ‘¿Cuál queréis que os suelte? ¿A Barrabás, o a Jesús que se dice el Cristo?’” (DTG, 681).


Los judíos eligen


Mientras un gobernador pagano repetidamente proponía que Jesús sea liberado, ¿qué continuaron exigiendo los líderes judíos? Dada la oportunidad para elegir entre dos personas, y sabiendo que uno era culpable, ¿A quién pidieron que sea liberado en dos oportunidades?


Marcos 15:9, 11 Y Pilato les respondió diciendo: ¿Queréis que os suelte al Rey de los judíos?... 11Mas los principales sacerdotes incitaron a la multitud para que les soltase más bien a Barrabás.

Lucas 23:18 Mas toda la multitud dio voces a una, diciendo: ¡Fuera con éste, y suéltanos a Barrabás!

“Como el rugido de las fieras, vino la respuesta de la turba: Suéltanos a Barrabás. E iba en aumento el clamor: ¡Barrabás! ¡Barrabás! Pensando que el pueblo no había comprendido su pregunta, Pilato preguntó: ‘¿Queréis que os suelte al Rey de los Judíos?’ Pero volvieron a clamar: ‘Quita a éste, y suéltanos a Barrabás’. ‘¿Qué pues haré de Jesús que se dice el Cristo?’ preguntó Pilato. Nuevamente la agitada turba rugió como demonios. Había verdaderos demonios en forma humana en la muchedumbre, y ¿qué podía esperarse sino la respuesta: ‘Sea crucificado’?” (DTG, 682).


Conducta y juicio de la multitud


¿Qué dijo Pilato por tercera vez, tratando de ayudar a Jesús? ¿Cuál era la única demanda de la multitud? ¿Quién estaba en realidad detrás del frenesí que demandaba la pena de muerte para el Redentor del mundo?


Lucas 23:20-22 Les habló otra vez Pilato, queriendo soltar a Jesús; 21pero ellos volvieron a dar voces, diciendo: ¡Crucifícale, crucifícale! 22Él les dijo por tercera vez: ¿Pues qué mal ha hecho éste? Ningún delito digno de muerte he hallado en él; le castigaré, pues, y le soltaré.

Mateo 27:22, 23 Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo? Todos le dijeron: ¡Sea crucificado! 23Y el gobernador les dijo: Pues ¿qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aún más, diciendo: ¡Sea crucificado!

“Pilato estaba turbado. No había pensado obtener tal resultado. Le repugnaba entregar un hombre inocente a la muerte más ignominiosa y cruel que se pudiese infligir. Cuando hubo cesado el tumulto de las voces, volvió a hablar al pueblo diciendo: ‘Pues ¿qué mal ha hecho?’ Pero era demasiado tarde para argüir. No eran pruebas de la inocencia de Cristo lo que querían, sino su condena.

“Pilato se esforzó todavía por salvarlo. ‘Les dijo la tercera vez: ¿Pues qué mal ha hecho éste? Ninguna culpa de muerte he hallado en él: le castigaré, pues, y le soltaré’. Pero la sola mención de su liberación decuplicaba el frenesí del pueblo. ‘Crucifícale, crucifícale’, clamaban. La tempestad que la indecisión de Pilato había provocado rugía cada vez más” (DTG, 682).


El Salvador en manos de hombres


¿Qué permitió Pilato a este punto del juicio? ¿Qué abuso fue cometido en contra del divino Hijo de Dios? ¿Cómo reaccionó ante el maltrato?


Juan 19:1-3 Así que, entonces tomó Pilato a Jesús, y le azotó. 2Y los soldados entretejieron una corona de espinas, y la pusieron sobre su cabeza, y le vistieron con un manto de púrpura; 3y le decían: ¡Salve, Rey de los judíos! y le daban de bofetadas.

“¡Admiraos, oh cielos! ¡Y asómbrate, oh tierra! Contemplad al opresor y al oprimido. Una multitud enfurecida rodea al Salvador del mundo. Las burlas y los escarnios se mezclan con los groseros juramentos de blasfemia…

“Su humillación era la garantía de su exaltación. Las cruentas gotas de sangre que de sus heridas sienes corrieron por su rostro y su barba, fueron la garantía de su ungimiento con el ‘óleo de alegría’ como sumo sacerdote nuestro…

“La ira de Satanás fue grande al ver que todos los insultos infligidos al Salvador no podían arrancar de sus labios la menor murmuración. Aunque se había revestido de la naturaleza humana, estaba sostenido por una fortaleza semejante a la de Dios y no se apartó un ápice de la voluntad de su Padre.

“Cuando Pilato entregó a Jesús para que fuese azotado y burlado, pensó excitar la compasión de la muchedumbre. Esperaba que ella decidiera que este castigo bastaba. Pensó que aun la malicia de los sacerdotes estaría ahora satisfecha. Pero, con aguda percepción, los judíos vieron la debilidad que significaba el castigar así a un hombre que había sido declarado inocente. Sabían que Pilato estaba procurando salvar la vida del preso, y ellos estaban resueltos a que Jesús no fuese libertado. Para agradarnos y satisfacernos, Pilato le ha azotado, pensaron, y si insistimos en obtener una decisión, conseguiremos seguramente nuestro fin” (DTG, 683).


Preguntas de reflexión


• ¿Qué había sucedido con las conciencias de las personas que llegaron al punto de pedir la liberación del que era culpable y la condenación del que era inocente?

• ¿Dónde estaba la gratitud del pueblo por toda la sanidad, milagros, ayuda, y bendiciones que habían recibido de la mano del Salvador mientras ahora pedían la crucifixión del Salvador?

• ¿Qué beneficio podía recibir el pueblo y los gobernantes de la liberación de Barrabás?

• ¿Cómo podemos estar seguros de elegir siempre a Jesús, y no a alguien como Barrabás?


Para estudio adicional


“Pilato anhelaba librar a Jesús. Pero vio que no podría hacerlo y conservar su puesto y sus honores. Antes que perder su poder mundanal, prefirió sacrificar una vida inocente. ¡Cuántos, para escapar a la pérdida o al sufrimiento, sacrifican igualmente los buenos principios! La conciencia y el deber señalan un camino, y el interés propio señala otro...

“Pilato cedió a las exigencias de la turba. Antes que arriesgarse a perder su puesto entregó a Jesús para que fuese crucificado, pero... aquello mismo que temía le aconteció después. Fue despojado de sus honores, fue derribado de su alto cargo y, atormentado por el remordimiento y el orgullo herido, poco después de la crucifixión se quitó la vida. Asimismo, todos los que transigen con el pecado no tendrán sino pesar y ruina. “Hay camino que al hombre parece derecho; empero su fin son caminos de muerte” (Conflicto y Valor, pág. 324).