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Lección N° 15 “Ante el gobernador romano”

Sábado 15 de abril de 2017


“Satanás le atacó [a Cristo] en todo punto, sin embargo Él no pecó en pensamiento, en palabra, o en acción. No cometió violencia, ni engaño fue hallado en su boca. Caminando en medio del pecado, fue santo, inocente e inmaculado. Fue acusado injustamente, pero no abrió su boca para defenderse. ¿Cuántos ahora, cuando son acusados de algo que no son culpables, sienten que hay un momento en el que la paciencia deja de ser una virtud, y perdiendo su temperamento, hablan palabras que contristan al Espíritu Santo?” (Manuscrito 42, 1901) CBA4, pág. 1148.


De una corte a otra


Después de condenar y atar a Jesús, ¿A dónde le llevaron los principales sacerdotes y ancianos? ¿Quiénes rodearon al divino Maestro cuando fue llevado del tribunal judío a la corte de Pilato?


Marcos 15:1 Muy de mañana, habiendo tenido consejo los principales sacerdotes con los ancianos, con los escribas y con todo el concilio, llevaron a Jesús atado, y le entregaron a Pilato.

Mateo 27:2 Y le llevaron atado, y le entregaron a Poncio Pilato, el gobernador.

Lucas 23:1 Levantándose entonces toda la muchedumbre de ellos, llevaron a Jesús a Pilato.

Juan 18:28 Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era de mañana, y ellos no entraron en el pretorio para no contaminarse, y así poder comer la pascua.

“En el tribunal de Pilato, el gobernador romano, Cristo estaba atado como un preso. En derredor de él estaba la guardia de soldados, y el tribunal se llenaba rápidamente de espectadores. Afuera, cerca de la entrada, estaban los jueces del Sanedrín, los sacerdotes, los príncipes, los ancianos y la turba.

“Después de condenar a Jesús, el concilio del Sanedrín se había dirigido a Pilato para que confirmase y ejecutase la sentencia. Pero estos funcionarios judíos no querían entrar en el tribunal romano. Según su ley ceremonial, ello los habría contaminado y les habría impedido tomar parte en la fiesta de la Pascua. En su ceguera, no veían que el odio homicida había contaminado sus corazones. No veían que Cristo era el verdadero Cordero pascual, y que, por haberle rechazado, para ellos la gran fiesta había perdido su significado” (DTG, 671).


Acusaciones


Cuando Pilato vio al Inocente, ¿qué preguntó a los acusadores de Jesús?


Juan 18:29 Entonces salió Pilato a ellos, y les dijo: ¿Qué acusación traéis contra este hombre?

“Pilato miró a los hombres que custodiaban a Jesús, y luego su mirada descansó escrutadoramente en Jesús. Había tenido que tratar con toda clase de criminales; pero nunca antes había comparecido ante él un hombre que llevase rasgos de tanta bondad y nobleza. En su cara no vio vestigios de culpabilidad, ni expresión de temor, ni audacia o desafío. Vio a un hombre de porte sereno y digno, cuyo semblante no llevaba los estigmas de un criminal, sino la firma del cielo.

“La apariencia de Jesús hizo una impresión favorable en Pilato. Su naturaleza mejor fué despertada. Había oído hablar de Jesús y de sus obras. Su esposa le había contado algo de los prodigios realizados por el profeta galileo, que sanaba a los enfermos y resucitaba a los muertos.

“¿Quién es este hombre, y por qué le habéis traído? dijo. ¿Qué acusación presentáis contra él? Los judíos quedaron desconcertados. Sabiendo que no podían comprobar sus acusaciones contra Cristo, no deseaban un examen público. Respondieron que era un impostor llamado Jesús de Nazaret” (DTG, 671, 672).


¿Qué respondieron los acusadores judíos al gobernador romano? ¿Qué era tácito en su respuesta?


Juan 18:30 Respondieron y le dijeron: Si éste no fuera malhechor, no te lo habríamos entregado.

“Cuando los miembros del Sanedrín, los primeros hombres de la nación, te traen un hombre que consideran digno de muerte, ¿es necesario pedir una acusación contra él? Esperaban hacer sentir a Pilato su importancia, y así inducirle a acceder a su petición sin muchos preliminares. Deseaban ansiosamente que su sentencia fuese ratificada; porque sabían que el pueblo que había presenciado las obras admirables de Cristo podría contar una historia muy diferente de la que ellos habían fraguado y repetían ahora.

“Los sacerdotes pensaban que con el débil y vacilante Pilato podrían llevar a cabo sus planes sin dificultad. En ocasiones anteriores había firmado apresuradamente sentencias capitales, condenando a la muerte a hombres que ellos sabían que no eran dignos de ella. En su estima, la vida de un preso era de poco valor; y le era indiferente que fuese inocente o culpable. Los sacerdotes esperaban que Pilato impusiera ahora la pena de muerte a Jesús sin darle audiencia. Lo pedían como favor en ocasión de su gran fiesta nacional” (DTG, 672).


¿Convenció esto a Pilato de la culpabilidad del Acusado? ¿Qué les dijo él?


Juan 18:31 Entonces les dijo Pilato: Tomadle vosotros, y juzgadle según vuestra ley. Y los judíos le dijeron: A nosotros no nos está permitido dar muerte a nadie.

“Si vuestro juicio es suficiente, dijo, ¿para qué traerme el preso? ‘Tomadle vosotros, y juzgadle según vuestra ley’. Así apremiados, los sacerdotes dijeron que ya le habían sentenciado, pero debían tener la aprobación de Pilato para hacer válida su condena. ¿Cuál es vuestra sentencia? preguntó Pilato. La muerte, contestaron, pero no nos es lícito darla a nadie. Pidieron a Pilato que aceptase su palabra en cuanto a la culpabilidad de Cristo, e hiciese cumplir su sentencia. Ellos estaban dispuestos a asumir la responsabilidad del resultado.

“Pilato no era un juez justo ni concienzudo; pero aunque débil en fuerza moral, se negó a conceder lo pedido. No quiso condenar a Jesús hasta que se hubiese sostenido una acusación contra él” (DTG, 673).


Cuando los judíos vieron que no podían lograr la sentencia de muerte sin una acción judicial, ¿qué falsas acusaciones comenzaron a hacer?


Lucas 23:2 Y comenzaron a acusarle, diciendo: A éste hemos hallado que pervierte a la nación, y que prohíbe dar tributo a César, diciendo que él mismo es el Cristo, un rey.

“Tan sólo unos días antes de esto, los fariseos habían tratado de entrampar a Cristo con la pregunta: ‘¿Nos es lícito dar tributo a César o no?’ Pero Cristo había desenmascarado su hipocresía. Los romanos que estaban presentes habían visto el completo fracaso de los maquinadores, y su desconcierto al oír su respuesta: ‘Dad a César lo que es de César’. “Ahora los sacerdotes pensaron hacer aparentar que en esa ocasión Cristo había enseñado lo que ellos esperaban que enseñara. En su extremo apremio, recurrieron a falsos testigos, y ‘comenzaron a acusarle, diciendo: A éste hemos hallado que pervierte la nación, y que veda dar tributo a César, diciendo que él es el Cristo, el rey’. Eran tres acusaciones, pero cada una sin fundamento. Los sacerdotes lo sabían, pero estaban dispuestos a cometer perjurio con tal de obtener sus fines” (DTG, 673).


Dirigiéndose al Acusado


Después de oír las acusaciones, ¿qué preguntó Pilato a Jesús? ¿Qué respuesta dio el Salvador a uno de estos alegatos?


Juan 18:33 Entonces Pilato volvió a entrar en el pretorio, y llamó a Jesús y le dijo: ¿Eres tú el Rey de los judíos?

Lucas 23:3 Entonces Pilato le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y respondiéndole él, dijo: Tú lo dices.

“Pilato discernió su propósito. No creía que el preso hubiese maquinado contra el gobierno. Su apariencia mansa y humilde no concordaba en manera alguna con la acusación. Pilato estaba convencido de que un tenebroso complot había sido tramado para destruir a un hombre inocente que estorbaba a los dignatarios judíos. Volviéndose a Jesús, preguntó: ‘¿Eres tú el Rey de los Judíos?’ El Salvador contestó: ‘Tú lo dices’. Y mientras hablaba, su semblante se iluminó como si un rayo de sol resplandeciese sobre él” (DTG, 674).


Manso como un cordero


¿Qué actitud mantuvo Jesús cuando los sacerdotes levantaron todo tipo de objeciones y acusaciones? ¿Qué profecía había predicho esto?


Marcos 15:3-5 Y los principales sacerdotes le acusaban mucho. 4Otra vez le preguntó Pilato, diciendo: ¿Nada respondes? Mira de cuántas cosas te acusan. 5Mas Jesús ni aun con eso respondió; de modo que Pilato se maravillaba.

Isaías 53:7 Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.

“Cuando oyeron su respuesta, Caifás y los que con él estaban invitaron a Pilato a reconocer que Jesús había admitido el crimen que le atribuían. Con ruidosos clamores, sacerdotes, escribas y gobernantes exigieron que fuese sentenciado a muerte. A esos clamores se unió la muchedumbre, y el ruido era ensordecedor. Pilato estaba confuso. Viendo que Jesús no contestaba a sus acusadores, le dijo: ‘¿No respondes algo? Mira de cuántas cosas te acusan. Mas Jesús ni aun con eso respondió’.

“De pie, detrás de Pilato, a la vista de todos los que estaban en el tribunal, Cristo oyó los insultos; pero no contestó una palabra a todas las falsas acusaciones presentadas contra él. Todo su porte daba evidencia de una inocencia consciente. Permanecía inconmovible ante la furia de las olas que venían a golpearle. Era como si una enorme marejada de ira, elevándose siempre más alto, se volcase como las olas del bullicioso océano en derredor suyo, pero sin tocarle. Guardaba silencio, pero su silencio era elocuencia. Era como una luz que resplandeciese del hombre interior al exterior” (DTG, 674).


Preguntas de reflexión


• ¿Fue solo la exigencia de Pilato la que indicó que el acusado necesitaba ser examinado, o las Sagradas Escrituras exigen procesos adecuados en dichos casos?

• ¿Cómo puede uno explicar el hecho que los líderes judíos, quienes conocían las Escrituras y tenían las instrucciones concernientes a la justicia en sus manos, llegaron a una conclusión equivocada, mientras un pagano, Pilato, pudo entender quién era Jesús y qué simbolizaba?

• ¿Somos capaces de sufrir la falsa acusación y aún mantener un espíritu calmado e inofensivo, como Jesús?


Para estudio adicional


“Jesús guardó silencio. ‘Angustiado él, y afligido, no abrió su boca: como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca’” (DTG, 653).

“Ha surgido gente sin dominio propio; no han puesto freno a su genio ni a su lengua; y algunos de los tales pretenden ser seguidores de Cristo, pero no lo son. Jesús no les dio tal ejemplo... Algunos son… irrazonables y no es fácil persuadirlos o convencerlos. No están sanos; momentáneamente Satanás los domina en forma plena. Cada una de estas manifestaciones de ira debilita el sistema nervioso y las facultades morales, y hace más difícil el dominio de la pasión frente a otra provocación.

“Para esta gente hay sólo un remedio: un dominio propio positivo en toda circunstancia. El esfuerzo tendiente a colocarse en lugares favorables, donde la voluntad propia no sea molestada, puede tener éxito por un tiempo; pero Satanás sabe dónde encontrar a esas pobres almas, y las atacará en sus puntos débiles una y otra vez. Se sentirán continuamente perturbadas mientras sigan pensando en sí mismas. Llevan la carga más pesada que puede llevar un mortal, a saber, el yo no santificado ni subyugado. Pero hay esperanza para ellos. Poned esta vida, tan tormentosa debido a sus conflictos y dificultades, en relación con Cristo, y el yo no pretenderá más tener la supremacía” (Hijos e hijas de Dios, pág. 144).