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¿Qué creemos en la Sociedad Misionera Internacional? Mientras la iglesia de Dios permanezca en este mundo de tinieblas para luchar contra...
1. Creemos que la Biblia es la Palabra de Dios... ... y que El mismo es el Autor, habiéndonos revelado su voluntad en el Antiguo y Nuevo...
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3. Creemos que Jesucristo es el Hijo de Dios... ... es la imagen misma de su Padre. Hebreos 1:1-3, 8; Colosenses 1:15; 2:9; 1 Timoteo...
4. Creemos que el Espíritu Santo se encontró en acción desde el principio... ... y se encuentra constantemente en acción en la salvación. Génesis 1:2; Salmo 51:11;...
5. Creemos que Dios, en el sexto día de la creación, creó al hombre... ... a su imagen, perfecto y con la facultad de libre albedrío. Génesis 1:26-28. “Su...
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8. Creemos que el cuarto mandamiento es inmutable, igual que todos los demás... ...y es válido para todos los seres humanos. El sábado fue instituido por Dios después...
9. Creemos que Dios instituyó el matrimonio en el Paraíso y lo bendijo y santifico... “De manera que la institución del matrimonio tiene como su autor al Creador del...
10. Creemos que la profecía de Daniel 7:25 “…y pensará en cambiar los tiempos y la ley…”, se ha cumplido... ... Se anuló de los Diez Mandamientos el segundo que prohíbe la veneración y adoración...
12. Creemos que tras la caída en el pecado, el ser humano perdió su elevada posición ante Dios... ... y desde entonces todos los seres humanos se encuentran bajo el pecado y sus...
13. Creemos que Dios amó tanto al mundo que envió a su Hijo a este mundo para salvar a la humanidad... ...y aunque por doquier reinaba la corrupción y la rebeldía, ya había sido previsto un...
14. Creemos que sin la justicia de Jesucristo ningún ser humano mortal puede subsistir ante el Dios santo... ...El profeta Isaías se expresa del siguiente modo: “Si bien todos nosotros somos como...

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Lección N° 9 “La oración intercesora de Jesús por santificación y unidad”

Sábado 4 de marzo de 2017


La ofrenda especial de Escuela Sabática será para la ASAMBLEA MUNDIAL DE LA ASOCIACIÓN GENERAL

¡Demos generosamente y oremos fervientemente por la unidad y bendición del pueblo de Dios!


“La unidad que existe entre Cristo y sus discípulos no destruye la personalidad de uno ni otro. Son uno en mente, propósito y carácter, pero no en persona. El hombre, al someterse a la ley de Dios y participar de su Espíritu, llega a ser participante de la naturaleza divina. Cristo conduce a sus discípulos a una unión viva consigo mismo y con el Padre. El hombre se completa en Cristo Jesús mediante la obra del Espíritu Santo en su mente. La unidad con Cristo establece un vínculo de unión de los unos con los otros. Esta unidad es para el mundo la prueba más convincente de la majestad y la virtud de Cristo, y de su poder para quitar el pecado” (Hijos e hijas de Dios, pág. 288).


Suplicando por los discípulos


¿Qué dijo Jesús sobre la palabra de Dios? ¿Qué otra petición elevó, y qué hizo por amor a sus seguidores?


Juan 17:17, 19 Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad… 19Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.

“Cristo declaró que él se santificó a sí mismo, para que nosotros también seamos santificados. Tomó sobre sí nuestra naturaleza, y se convirtió en un modelo perfecto para los hombres. No cometió error, para que nosotros lleguemos a ser victoriosos, y entremos a su reino como vencedores. Oró para que seamos santificados a través de la verdad. ¿Qué es la verdad? Él declaró, ‘Tu palabra es verdad’. Sus discípulos debían ser santificados a través de la obediencia a la verdad. Él dice, ‘Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos’. Esa oración fue por nosotros, que hemos creído en el testimonio de los discípulos de Cristo. Él ora para que sus discípulos sean uno, así como Él y el Padre son uno; y esta unidad de los creyentes ha de ser un testimonio para el mundo que Él nos ha enviado, y que llevamos la evidencia de su gracia” (Review and Herald, 2 de julio de 1889).

“Dios es el autor de toda verdad; la verdad practicada prepara el camino para recibir una verdad más elevada. Cuando los siervos designados por Dios proclaman una verdad nueva, el Espíritu Santo actúa en la mente que ha sido preparada para andar en la luz despertando sus facultades de percepción para discernir la belleza y la majestad de la verdad” (Testimonios para los ministros, pág. 378).


Una gran misión


¿Qué gran misión encomendó a sus discípulos antes de su muerte? ¿Por quiénes más suplicó por ayuda y guía, además de los doce apóstoles?


Juan 17:18, 20 Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo… 20Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos,

“Los seguidores de Cristo han de ser más que una luz entre los hombres. Son la luz del mundo. A todos los que han aceptado su nombre, Jesús dice: Os habéis entregado a mí, y os doy al mundo como mis representantes. Así como el Padre lo había enviado al mundo, Cristo declara: ‘Los he enviado al mundo’ (Juan 17:18). Como Cristo era el medio de revelar al Padre, hemos de ser los medios de revelar a Cristo. Aunque el Salvador es la gran fuente de luz, no olvidéis, cristianos, que se revela mediante la humanidad. Las bendiciones de Dios se otorgan por medio de instrumentos humanos. Cristo mismo vino a la tierra como Hijo del hombre. La humanidad, unida con la naturaleza divina, debe relacionarse con la humanidad. La iglesia de Cristo, cada individuo que sea discípulo del Maestro, es un conducto designado por el cielo para que Dios sea revelado a los hombres. Los ángeles de gloria están listos para comunicar por vuestro intermedio la luz y el poder del cielo a las almas que perecen. ¿Dejará el agente humano de cumplir la obra que le es asignada?” (El discurso maestro de Jesucristo, pág. 37).


El deseo de unidad


¿Qué otra petición presentó el Señor a su Padre por los discípulos? ¿Qué vínculo se necesitaba que existiese entre los seguidores de Jesús para que den una correcta representación de Él al mundo?


Juan 17:21 Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.

1 Corintios 1:10 Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.

“El Señor desea que sus siervos escogidos aprendan cómo unirse en un esfuerzo armonioso. Puede parecerles a algunos que el contraste entre sus dones y los dones de sus colaboradores es demasiado grande para permitirles unirse en un esfuerzo armonioso; pero cuando recuerden que hay variedad de mentes que alcanzar, y que algunos rechazarán la verdad como la presenta algún obrero, sólo para abrir sus corazones a la verdad de Dios como la presenta de diferente manera otro obrero, se esforzarán llenos de esperanza por trabajar juntamente en unidad. Sus talentos, aunque diversos, pueden estar bajo el control del mismo Espíritu. En toda palabra y acto, se revelarán bondad y amor; y a medida que todo obrero ocupe fielmente el lugar que le ha sido señalado, la oración de Cristo por la unidad de sus seguidores será contestada, y el mundo sabrá que éstos son sus discípulos” (El evangelismo, pág. 78).


¿Qué dio el Señor a los discípulos para ayudarlos a ser uno? ¿Cuán profunda y extensa debería ser la unidad de los creyentes requerida por el Salvador?


Juan 17:22, 23 La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. 23Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.

“Los poderes de las tinieblas tienen poca ocasión contra los creyentes que se aman mutuamente como Cristo los amó, que rehúsan crear desunión y contienda, que permanecen juntos, que son bondadosos, corteses y compasivos, fomentando la fe que obra por amor y purifica el alma. Debemos poseer el Espíritu de Cristo, o no somos suyos.

“En la unidad está la fortaleza; en la división está la debilidad.

“Mientras más íntima sea nuestra unión con Cristo, más íntima será nuestra unión con el prójimo. La discordia y el desafecto, el egoísmo y el orgullo, están luchando por la supremacía. Estos son los frutos de un corazón dividido y abierto a las sugerencias del enemigo de las almas. Satanás se goza cuando puede sembrar las semillas de la disensión.

“En la unidad hay una vida, un poder, que no puede obtenerse de ninguna otra manera” (Dios nos cuida, pág. 35).


Viendo la gloria del Maestro


¿Qué deseo profundo tuvo Jesús para sus discípulos? Por lo tanto, ¿qué está haciendo Él ahora por su pueblo?


Juan 17:24; 14:3 Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo… 14:3Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

“La oración de Cristo fue respondida. Fue glorificado con la gloria que tenía con su Padre antes que el mundo fuese. Pero en medio de esta gloria, Cristo no pierde de vista a los que trabajan y se esfuerzan en la tierra. Tiene una petición que hacer a su Padre. Saluda a la hueste celestial hasta que está en la presencia directa de Jehová, y luego presenta su petición en favor de sus elegidos” (Signs of the Times, 10 de mayo de 1899)…

“¡Oh, cuánto anhelaba la Cabeza divina tener a su iglesia con Él! Tenían solidaridad con Él en su sufrimiento y humillación, y es su máximo gozo tenerlos con Él participando de su gloria. Cristo demanda el privilegio de tener a su iglesia con Él. ‘Quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado’. Tenerlos con Él está conforme a la promesa y acuerdo del pacto con su Padre” (Review and Herald, 17 de octubre de 1893; Seventh-day Adventist Bible Commentary, tomo 5, págs. 1146, 1148).


Recibiendo el mejor conocimiento


Mientras el mundo no conoce al Padre o al Hijo, ¿qué dijo el Maestro sobre los discípulos? ¿Podemos decir que conocemos a Dios como ellos le conocieron?


Juan 17:25; 16:27 Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste… 16:27Pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios.

“El hijo de Dios declaró en términos inequívocos que el mundo se encontraba destituido del conocimiento de Dios; pero este conocimiento era del más elevado valor, y constituía su propio regalo particular, el inestimable tesoro que él trajo a este mundo. Al ejercer su prerrogativa soberana les impartió a sus discípulos el conocimiento del carácter divino, con el fin de que ellos se lo comunicaran al mundo” (Exaltad a Jesús, pág. 30). “En cambio, los que reciben y creen la verdad tienen esa fe que obra por el amor y purifica el alma de todo lo sensual. El mundo no los puede conocer, porque tienen en cuenta las realidades eternas. Un poder motivador obra interiormente para transformar el carácter. Una influencia que impulsa, recibida del cielo, obra como la levadura escondida en la masa. El amor de Jesús se introduce en el corazón con su poder redentor para controlar todo el ser: el alma, el cuerpo y el espíritu” (Manuscrito 82, del 26 de junio de 1898, “La levadura de la verdad”; Cada día con Dios, pág. 184).


¿Qué hizo el Redentor para infundir su amor en sus discípulos? ¿Cómo se aplica esto a los hijos de Dios hoy?


Juan 17:26 Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.

“Cristo vino al mundo para representar al Padre delante de los hombres; porque Satanás lo había presentado ante el mundo en una luz falsa. Puesto que Dios es un Dios de justicia, de terrible majestad, que tiene poder para destruir al ser humano como para preservarlo, Satanás indujo a la gente a considerarlo con temor, y a verlo como si fuera un tirano. Antes de la creación del hombre, Jesús había estado con el Padre desde las edades eternas, y vino al mundo para revelar al Padre, declarando: ‘Dios es amor’. Jesús representó a Dios como un Padre bondadoso que tiene cuidado de los súbditos de su reino. Declaró que ni siquiera un gorrión cae al suelo sin que el Padre lo note, y que ante su vista los seres humanos son de mucho más valor que todos los gorriones; que los mismos cabellos de sus cabezas están contados” (Exaltad a Jesús, pág. 30).


Preguntas de reflexión


• ¿Qué oraciones de los tiempos antiguos fueron oraciones intercesoras por individuos o grupos de personas?

• ¿Cuándo fue aceptada la oración de Job después de que fue sanado y restaurado?

• ¿Cuán frecuentes son tus oraciones intercesoras por otros?


Para estudio adicional


“Pero la verdad no es verdad para el que no revela, por su elevado carácter espiritual, un poder que está más allá de lo que el mundo puede dar, una influencia que corresponda, en su carácter sagrado y peculiar, a la verdad misma. El que es santificado por la verdad, ejercerá una influencia salvadora y vital sobre todos los que se relacionan con él. Esta es la religión de la Biblia” (Testimonios para los ministros, pág. 378).

“¡Admirable declaración! La unidad que existe entre Cristo y sus discípulos no destruye la personalidad de ninguna de las partes. Son uno en propósito, en mente, en carácter, pero no en persona. Participando del Espíritu de Dios, acatando la ley de Dios, el hombre llega a ser participante de la naturaleza divina. Cristo hace que sus discípulos estén en unión viva con Él y con el Padre. A través de la obra del Espíritu Santo en la mente humana, el hombre es hecho completo en Cristo Jesús. La unidad con Cristo establece un vínculo de unidad del uno con el otro. Esta unidad es la prueba más convincente para el mundo de la majestad y virtud de Cristo, y de su poder para quitar el pecado” (Manuscrito 111, 1903; Seventh-day Adventist Bible Commentary, tomo 5, pág. 1148).