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13. Creemos que Dios amó tanto al mundo que envió a su Hijo a este mundo para salvar a la humanidad... ...y aunque por doquier reinaba la corrupción y la rebeldía, ya había sido previsto un...
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Lección N° 3 “El camino al Padre”

Sábado 21 de enero de 2017


“…Vanos son los sueños de progreso de los hombres, vanos todos sus esfuerzos por elevar a la humanidad, si menosprecian la única fuente de esperanza y ayuda para la raza caída. ‘Toda buena dádiva y todo don perfecto’ provienen de Dios. Fuera de Él, no hay verdadera excelencia de carácter, y el único camino para ir a Dios es Cristo, quien dice: ‘Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí’” (El camino a Cristo, pág. 21).


Un mensaje de paz y esperanza


Considerando la pasión inminente con todo su dolor y tristeza, ¿cómo alentó Jesús a sus discípulos? A pesar de la incertidumbre de ellos, ¿qué debían hacer?


Juan 14:1, 27, 28 No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí… 27La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. 28Habéis oído que yo os he dicho: Voy, y vengo a vosotros. Si me amarais, os habríais regocijado, porque he dicho que voy al Padre; porque el Padre mayor es que yo.

“¡Cuán precioso es saber que tenemos un Amigo fiel, Alguien que nos impartirá un carácter noble y elevado, que nos hará idóneos para estar en compañía de los santos ángeles en las cortes celestiales! Su protección está sobre todos sus hijos. Gozan de una paz que el mundo no puede dar ni quitar. La pérdida de los tesoros terrenales no los hace sentirse desesperados o desposeídos...

“Muchos creen que la seguridad está en las riquezas terrenales. Pero Cristo está tratando de quitar de sus ojos la mota que oscurece la visión, y capacitarlos así para contemplar el mucho más grande y eterno peso de gloria. Confunden fantasmas con las realidades y han perdido de vista las glorias del mundo eterno. Cristo los invita a extender su vista más allá del presente y añadir eternidad a su visión” (Alza tus ojos, pág. 353).


Invitación a la casa del Padre


En lugar de un reino terrenal, ¿a qué morada dirigió Él sus mentes? Aunque dejó claro que pronto se iría, ¿qué promesas maravillosas dio para consolarlos?


Juan 14:2-4 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. 3Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. 4Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.

“Por causa vuestra vine al mundo. Estoy trabajando en vuestro favor. Cuando me vaya, seguiré trabajando anhelosamente por vosotros. Vine al mundo a revelarme a vosotros, para que creyeseis. Voy al Padre para cooperar con él en vuestro favor. El objeto de la partida de Cristo era lo opuesto de lo que temían los discípulos. No significaba una separación final. Iba a prepararles lugar, a fin de volver aquí mismo a buscarlos. Mientras les estuviese edificando mansiones, ellos habían de edificar un carácter conforme a la semejanza divina” (El Deseado de todas las gentes, pág. 617).

“Así se cumplirá la promesa de Cristo a sus discípulos: ‘Vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo’ (Juan 14:3). A aquellos que le hayan amado y esperado, los coronará con gloria, honor e inmortalidad. Los justos muertos se levantarán de sus tumbas, y los que estén vivos serán arrebatados con ellos al encuentro del Señor en el aire. Oirán la voz de Jesús, más dulce que ninguna música que hayan sentido alguna vez los oídos mortales, diciéndoles: Vuestra guerra ha terminado. ‘Venid, benditos de mi padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo’ (Mateo 25:34)” (Los hechos de los apóstoles, pág. 27).


El único camino al Padre


¿Comprendieron Tomás y los otros discípulos a dónde estaba yendo Jesús? ¿Sólo a través de quién podemos acercarnos y llegar al Padre? ¿Qué demuestra que Jesús es el único camino?


Juan 14:5-7 Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino? 6Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. 7Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.

“No hay muchos caminos que llevan al cielo. No puede cada uno escoger el suyo. Cristo dice: ‘Yo soy el camino... Nadie viene al Padre, sino por mí’. Desde que fue predicado el primer sermón evangélico, cuando en el Edén se declaró que la simiente de la mujer aplastaría la cabeza de la serpiente, Cristo ha sido enaltecido como el camino, la verdad y la vida. Él era el camino cuando Adán vivía, cuando Abel ofreció a Dios la sangre del cordero muerto, que representaba la sangre del Redentor. Cristo fue el camino por el cual los patriarcas y los profetas fueron salvos. Él es el único camino por el cual podemos tener acceso a Dios” (El Deseado de todas las gentes, pág. 618).


¿Qué deseo personal expresó Felipe? ¿Cómo debemos entender las palabras de Jesús: “el que me ha visto a mí, ha visto al Padre”?


Juan 14:8, 9 Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. 9Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?

“Asombrado por esta dureza de entendimiento, Cristo preguntó con dolorosa sorpresa: ‘¿Tanto tiempo ha que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe?’ ¿Es posible que no veáis al Padre en las obras que hace por medio de mí? ¿No creéis que he venido para testificar acerca del Padre? ‘¿Cómo, pues, dices tú: Muéstranos al Padre?’ ‘El que me ha visto, ha visto al Padre’. Cristo no había dejado de ser Dios cuando se hizo hombre. Aunque se había humillado hasta asumir la humanidad, seguía siendo divino. Cristo solo podía representar al Padre ante la humanidad, y los discípulos habían tenido el privilegio de contemplar esta representación por más de tres años” (El Deseado de todas las gentes, pág. 618).


Comunión íntima entre el Padre y el Hijo


¿Cuán íntima es la relación entre el Padre y su Hijo? Por lo tanto, ¿cómo deberíamos considerar las palabras y las obras de Jesús? ¿Qué dijo Jesús para concientizar a sus discípulos de que el Padre estaba actuando a través de su Hijo?


Juan 14:10, 11 ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. 11Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.

“Si los discípulos creyesen en esta relación vital entre el Padre y el Hijo, su fe no los abandonaría cuando vieran los sufrimientos y la muerte de Cristo para salvar a un mundo que perecía. Cristo estaba tratando de conducirlos de su poca fe a la experiencia que podían recibir si realmente comprendían lo que era: Dios en carne humana. Deseaba que viesen que su fe debía llevarlos hacia arriba, hacia Dios, y anclarse allí. ¡Con cuánto fervor y perseverancia procuró nuestro compasivo Salvador preparar a sus discípulos para la tormenta de tentación que pronto iba a azotarlos! Él quería que estuviesen ocultos con él en Dios” (El Deseado de todas las gentes, pág. 619).


Resultados de la fe y la comunión íntima


¿Qué hace posible que creamos verdaderamente en el Hijo? ¿Quién alcanzará ese nivel de fe y consagración de tal manera que haga las mismas obras que Jesús hizo, e incluso mayores?


Juan 14:12 De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre.

“El Salvador anhelaba profundamente que sus discípulos comprendiesen con qué propósito su divinidad se había unido a la humanidad. Vino al mundo para revelar la gloria de Dios, a fin de que el hombre pudiese ser elevado por su poder restaurador. Dios se manifestó en él a fin de que pudiese manifestarse en ellos. Jesús no reveló cualidades ni ejerció facultades que los hombres no pudieran tener por la fe en él. Su perfecta humanidad es lo que todos sus seguidores pueden poseer si quieren vivir sometidos a Dios como él vivió” (El Deseado de todas las gentes, pág. 619).


¿Qué es posible cuando hay una correcta relación entre el Padre y el discípulo? A la misma vez, ¿qué hará un discípulo si verdaderamente ama a su Señor?


Juan 14:13-15 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. 14Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré. 15Si me amáis, guardad mis mandamientos.

“…Orar en nombre de Cristo significa mucho. Significa que hemos de aceptar su carácter, manifestar su espíritu y realizar sus obras. La promesa del Salvador se nos da bajo cierta condición. ‘Si me amáis –dice,– guardad mis mandamientos’. El salva a los hombres no en el pecado, sino del pecado; y los que le aman mostrarán su amor obedeciéndole… “Con esto no quiso decir Cristo que la obra de los discípulos sería de un carácter más elevado que la propia, sino que tendría mayor extensión. No se refirió meramente a la ejecución de milagros, sino a todo lo que sucedería bajo la operación del Espíritu Santo… “Después de la ascensión del Señor, los discípulos experimentaron el cumplimiento de su promesa… La promesa del Salvador a sus discípulos es una promesa hecha a su iglesia hasta el fin del tiempo. Dios no quería que su admirable plan para redimir a los hombres lograse solamente resultados insignificantes. Todos los que quieran ir a trabajar, no confiando en lo que ellos mismos pueden hacer sino en lo que Dios puede hacer para ellos y por ellos, experimentarán ciertamente el cumplimiento de su promesa. ‘Mayores [obras] que éstas hará –él declara– porque yo voy al Padre’” (El Deseado de todas las gentes, págs. 621, 620).


Preguntas de reflexión


• Comparando el mensaje central de esta lección, ¿qué luz emite sobre la idea popular de que todos los caminos, o todas las religiones, conducen al mismo lugar –a Dios?

• ¿Cuál es la razón por la cual sólo un camino conduce a Dios y por qué esto presenta, no una limitación, sino una gran oportunidad, que luego facilita encontrarlo?

• ¿Qué hará un hijo que es llevado a la fuerza de la casa de su padre cuando su libertad sea restaurada? ¿Cómo se sentirá cuando alguien como Jesús le ayude a volver a casa?


Para estudio adicional


“Al llevar a cabo su enemistad contra Cristo hasta que pendió de la cruz del Calvario, con su cuerpo herido y magullado y el corazón quebrantado, Satanás se desarraigó completamente del afecto del universo. Entonces se vio que Dios se había negado a sí mismo en su Hijo, entregándose por los pecados del mundo porque amaba a la humanidad. El Creador fue revelado en el Hijo del Dios infinito. Aquí fue contestada para siempre la pregunta: ‘¿Puede haber abnegación en Dios?’ Cristo era Dios y condescendió en ser hecho carne, asumió la humanidad y se hizo obediente hasta la muerte para que pudiera padecer el sacrificio infinito” (Mensajes selectos, tomo 1, pág. 401).

“El hombre no debe leer solamente la Palabra de Dios, suponiendo que un conocimiento casual de esta Palabra producirá en él una reforma del carácter. Esta obra puede realizarla tan solamente Uno que es el camino, la verdad y la vida. Ciertas doctrinas de la verdad pueden ser firmemente sostenidas. Pueden ser repetidas una y otra vez, hasta que los que las sostienen piensen que en realidad están en posesión de las grandes bendiciones que estas doctrinas representan. Pero pueden sostenerse las mayores y más poderosas verdades, y sin embargo, ser mantenidas en el atrio exterior, donde ejercen poca influencia para hacer completa y fragante la vida cotidiana. El alma no es santificada por la verdad que no se práctica” (El evangelismo, pág. 214).

“Jesús ha hecho todo lo que está a su alcance para daros un hogar en las mansiones preparadas para los que lo aman y sirven aquí. El dejó su hogar celestial y vino a un mundo desfigurado por el pecado; vino a un pueblo que no lo apreciaba, que no amaba su pureza y santidad, que despreciaba sus enseñanzas, y que finalmente lo entregó a la muerte más cruel. ‘De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna’” (Mensajes para los jóvenes, pág. 344).